23 | 04 | 2014
¿Qué se puede hacer con una hoja de papel? Imprimir E-mail
Revista - 09
Escrito por Alejandro   
Lunes, 03 de Mayo de 2010 13:56

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¿Qué se puede hacer con una hoja de papel?

Primera parte

En el último número de Museolúdica en la sección de Re-Creo se trabajó algo sobre un papel. En este número retomamos el tema con la pregunta « ¿Qué se puede hacer con una hoja de papel?», abordando cuestiones que tienen que ver con la percepción. Pero como con una hoja de papel se puede hacer muchas cosas, en el próximo número continuaremos realizando con nuestra hoja actividades que tienen que ver con otros campos.  

En una hoja de papel hemos aprendido a leer y a escribir, a sumar, a restar, a construir aviones y barcos, a dibujar, a expresar nuestra alegría y tristeza, amores y desamores. Con una hoja de papel hemos jugado, y los momentos de gloria y tragedia los hemos consignado siempre en una hoja de papel.  

Toma una hoja de papel y dibuja una pequeña cruz sobre ella, más o menos de  ½ cm.; a la misma altura de la cruz, y a una distancia de 5 a 10 cm., dibuja una bola negra de tamaño similar a la cruz. Aleja la hoja de tu cara unos 30 cm., cubre con la mano uno de tus ojos y, con el otro mira la cruz. Acerca la hoja lentamente a tu cara. A una cierta distancia dejarás de ver la bola negra, ya que los rayos que provienen de ella caen exactamente en el donde se une el nervio óptico con la retina también conocido como “punto ciego”. 

Ahora, con la misma hoja has un cilindro enrollando en tu dedo índice la hoja a lo largo del lado más largo. Toma el cilindro por uno de sus extremos con tu mano derecha y mira por el hueco con tu ojo derecho. Pon la palma de tu mano izquierda frente a tu cara; el canto de la mano debe tocar el otro extremo del cilindro. Tu ojo izquierdo debe mirar la palma de tu mano. Acerca lentamente la palma a tu cara, siempre con el canto en contacto con el papel. ¿Qué observas? Mira, mira bien: ¡tienes la mano agujereada! Si cierras el ojo izquierdo verás solamente lo que se ve a través del hueco del cilindro. Si abres el ojo y cierras el derecho, verás la palma de la mano. Si fuera una simple superposición de imágenes, lo que se ve por el cilindro tendría un fondo del color de tu piel, pero no es así. La mano efectivamente se ve agujereada.  

Este es un ejemplo de fenómenos denominados ‘rivalidad de imágenes’, consistentes en que cada ojo ve un objeto diferente. El cerebro procesa la información de cada ojo y trata de encontrar una explicación plausible; cuando no le es posible hacerlo, olvida información, de tal forma que se obtenga una explicación. Cuando el cerebro no puede hacer esto, simplemente nos mareamos.  

En este ejemplar de Museolúdica van pedazos de papel celofán de varios colores: amarillo, azul, verde y rojo. En este caso el celofán nos servirá de filtro, algo que funciona dejando pasar la luz de unos colores y evitando que se transmitan otros a través de él.  

La luz es una onda electromagnética y las ondas se caracterizan por su amplitud [A], frecuencia [f] y longitud de onda [l]. En la tabla se encuentran los valores de f y l para la llamada luz visible, es decir, de los colores que percibimos. 

La luz blanca es mezcla de todos los colores. Un buen filtro rojo sólo dejará pasar la  luz roja y los objetos de colores como el verde y el azul se verán de color negro, que se identifica como ausencia de color ya que el filtro no deja pasar otras longitudes de onda y, si es un mal filtro, por ejemplo verás el verde con una tonalidad ligeramente diferente.  

Escoge varios objetos o imágenes que tengan muchos colores. Toma el celofán rojo y observa lo que escogiste para mirar y observa bien cómo cambia de los colores que percibes. Puedes mejorar el experimento si doblas el celofán dos, tres, o cuatro veces. El color rojo si es igual que el filtro, no contrastará, de tal forma que si experimentas con letras con ese color no las verás; si los rojos no son iguales, verás las letras atenuadas. Lo mismo pasará con los otros colores y sus respectivos filtros.  

Existen los llamados ‘colores complementarios’: por ejemplo, el complementario del color rojo se obtiene quitando dicho color del blanco. En el círculo de colores que acompaña a esta revista encontrarás que los colores complementarios son los diametralmente opuestos; así, el verde es el complementario del rojo y viceversa, el naranja es el complemento del azul y el violeta, del amarillo. Prueba a jugar con los colores complementarios usando el rojo de fondo y letras verdes sobre él y viceversa. Es posible que encuentres algo importante.  

¿Eres un buen observador? La siguiente actividad requiere de tus dotes de observación. Volvamos a nuestros filtros de celofán. Has un péndulo con una de tus llaves, a la que le atarás una cuerda o hilo de unos 30 cm. de longitud; ahora cuelga el péndulo del otro extremo y ponlo a oscilar apartándolos unos 10 cm. de su posición de reposo: la llave hará un arco de circunferencia en su movimiento.  

A continuación, observa el movimiento del péndulo con los dos ojos, sólo que en uno de ellos tendrás uno de los filtros de papel celofán. Mira y mira bien. Si no eres buen observador seguramente no te darás cuenta que la llave hace un giro trazando una elipse u óvalo [para una mejor observación puedes poner una botella de gaseosa 1 cm. por debajo de la llave del péndulo] si cambias el filtro al otro ojo, verás que la llave recorre la elipse en sentido contrario al primer caso.  

No se sabe exactamente el por qué de este comportamiento ilusorio. La explicación más aceptada dice que la información que se envía al cerebro tiene diferente luminosidad, es decir, una imagen es brillante y la otra, la del ojo con filtro, es opaca, de tal modo que el sistema ojo-cerebro procesa más rápido la información de la imagen brillante que la de la imagen opaca. Normalmente [o sea, sin usar el filtro en el ojo], a cada información procesada le corresponde un punto, sólo que en este caso, debido a la diferente velocidad de procesamiento, tendremos dos puntos y, en lugar de ver el arco de circunferencia, veremos una elipse. Si has puesto la botella, verás que la llave pasa por delante y por detrás de ella y que la cuerda pareciera que se estirara y encogiera. Recuerda que debes observar bien. 

La experiencia anterior la ideó un señor de apellido Pulfrich, que era tuerto; tal vez por ello sentía mucha curiosidad de entender cómo sería ver con los dos ojos e ideó una serie de experimentos que lo llevaron a descubrir este tipo de fenómenos.  

Bueno, si eres curioso como Pulfrich, seguramente encontrarás mucho qué hacer con una hoja de papel. Anímate.